Carriola.Redacción.01.02.26
Con motivo del “Día escolar de la No Violencia y la Paz” el CPR La Inmaculada de Marín está desarrollando un proyecto de centro que implica a todo el alumnado y que tiene como eje la historia de Sadako Sasaki y la tradición japonesa de las “mil grullas” de papel, símbolo universal de paz y esperanza
Sadako fue una niña japonesa que vivió en Hiroshima y que, años después de la bomba atómica, enfermó gravemente a causa de la radiación. Durante su estancia en el hospital conoció la antigua leyenda japonesa que dice que quien consigue doblar mil grullas de papel puede ver cumplido un deseo y comenzó entonces a elaborar grullas con la esperanza de curarse, pero también con un deseo más profundo: que no hubiera más guerras y que ningún niño o niña tuviera que sufrir las consecuencias de la violencia.
Aunque Sadako no llegó a completar las mil grullas, su historia trascendió fronteras y se convirtió en un símbolo mundial del compromiso con la paz. Desde entonces, las grullas de papel representan la unión de pequeños gestos que, juntos, transmiten un mensaje de esperanza y convivencia.
Un reto común por la paz

Inspirado en esta historia, el CPR La Inmaculada de Marín ha lanzado un reto común a todo el alumnado del centro: la creación de 1.000 grullas por la paz. Cada clase ha participado activamente en la elaboración de estas figuras, que simbolizan deseos, compromisos y reflexiones en favor de un mundo más justo, solidario y libre de violencia. Todas las grullas se reunirán y expondrán conjuntamente en el hall del colegio como mensaje visible de concienciación y sensibilización.
Además, coincidiendo con esta celebración, el centro inaugura su podcast escolar, titulado Radio Gaivota. En su primer episodio, el alumnado da voz al proyecto del Día de la Paz, acercando a la comunidad educativa la historia de Sadako y el significado de las mil grullas, y convirtiéndose en protagonistas activos de la comunicación y la difusión de valores.
Con este proyecto, el CPR La Inmaculada de Marín refuerza su apuesta por una educación integral basada no solo en el aprendizaje académico, sino también en la transmisión de valores como el respeto, la convivencia y la cultura de paz, entendiendo que la paz se construye día a día con la implicación de toda la comunidad educativa.