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CARRIOLA DE LA OPINIÓN. Esta vez doble

Carriola..27.04.26 

"COUSAS DE CARRAGAL" el final de una etapa

 

Manuel Villanueva

A veces se apagan luces que llevaban años encendidas en el mismo lugar, como esas ventanas que uno busca desde el coche cuando regresa al pueblo y que sirven para comprobar que todo sigue ahí, aunque ya nada sea exactamente igual.

El blog de "Cousas de Carragal" de Ángel García ha sido una de esas ventanas.

No era solamente un lugar donde leer. Era un punto de encuentro, una plaza sin bancos ni relojes donde Marín seguía conversando consigo mismo. Los pueblos también necesitan de esas memorias compartidas, esas voces que rescatan un nombre olvidado, una esquela, una fotografía amarillenta, una historia mínima que, sin hacer ruido, termina explicando una comunidad mucho mejor que los grandes discursos.

Con el paso de los años uno descubre que la vida consiste también en ir perdiendo cordones umbilicales. Primero desaparecen las personas que nos enseñaron el nombre de las calles; después cierran los comercios donde íbamos a comprar el pan o el periódico; más tarde dejan de sonar algunas de esas canciones que hemos cantado mil veces. Sin apenas advertirlo, el territorio físico permanece, pero el mapa sentimental comienza a adelgazar.

La escritora Nélida Piñón decía que "la memoria es la patria que nadie puede arrebatarnos". Por eso duele cada vez que desaparece uno de sus guardianes. Porque no desaparece solo una página en internet: se hace un poco más pequeño el lugar donde todavía éramos quienes fuimos.

El blog de Ángel ha cumplido durante años esa tarea silenciosa y generosa de custodiar una memoria. Sin aspavientos. Sin buscar protagonismo. Como hacen los que entienden que el verdadero legado consiste en dejar las cosas un poco mejor ordenadas para quienes vienen detrás.

Los comunicadores solemos vivir pendientes de la última hora, pero hay otra noticia mucho más importante: la que consigue sobrevivir al calendario. El periodista marinense, Javier Casal suele recordar que el hecho de contar noticias tiene sentido cuando ayuda a entender la vida de la gente. Eso hizo este blog: contar la vida de un pueblo para que el propio pueblo pudiera reconocerse en ella.

Ayer se ha despedido. Y las despedidas nunca son del todo inocentes.

Mientras escribo estas líneas, voy comprendiendo que también se van perdiendo algunos de los propios amarres con Marín. Los años van alejando las orillas. Las obligaciones han multiplicado las distancias. Para algunos, los regresos son más breves y las conversaciones más escasas. Y terminamos descubriendo que pertenecemos tanto a los lugares que conservamos como a los que ya solo podemos visitar con la memoria. Por eso esta despedida también tiene algo de íntima.

Nos queda, afortunadamente, Carriola, ésta que hoy me da cobijo. Nos queda este otro espacio donde seguir dejando constancia de que hay un tiempo, unas calles, unas voces y una forma de mirar el mundo que todavía merece ser contada. Tal vez ya sea el último cordón umbilical que me une de manera cotidiana a Marín. Y precisamente por eso adquiere un valor que antes no tenía: el de las cosas que permanecen cuando casi todo lo demás ha empezado a marcharse. Siempre nos quedará Carriola.

En el ensayo, Un instante eterno, Pascal Bruckner observa que la verdadera riqueza del tiempo no consiste en acumular años, sino en saber habitar los instantes que nos constituyen. Los pueblos están hechos precisamente de esos instantes: una conversación al caer la tarde, el olor del mar en el Paseo de Antonio Blanco, una fotografía encontrada por azar, el nombre de un vecino pronunciado después de décadas. Mientras alguien los escriba, seguirán respirando.

Gracias, Ángel, por haber sostenido durante tanto tiempo esa conversación con Marín. Los blogs también tienen alma cuando detrás de ellos hay una mirada. Y las miradas, por fortuna, no desaparecen el día que se apaga una pantalla. Permanecen en quienes aprendimos a mirar gracias a ellas.

Un escritor amigo me dijo hace poco que "hay lugares a los que dejamos de volver un día; otros, en cambio, continúan regresando a nosotros mientras exista alguien dispuesto a contarlos".

 

 

ME UNO A LA REFLEXIÓN DE MANUEL VILLANUEVA

 

Julio Santos

Ma cuelo en esta magnífica reflexión de nuestro amigo Villanueva, el “Cachi” de toda la vida, que nos la representado de forma “enorme” en las alturas de la comunicación de este país. Y lo hago para unirme sinceramente al contenido de su comentario.

En realidad casi no puedo creerme que Ángel se vaya porque lo ha intentado otras veces pero el gusanillo de este oficio es muy inquieto y a veces no se duerme si no se escribe, igual que no se alimenta uno si no come.

Hemos compartido con Ángel desde Carriola, y a la par de su “Cousas...”, el deber de informar de nuestro pueblo, que no es, lamentablemente, lo que se lleva hoy en la mayoría de los medios tradicionales que adolecen de espacio y muchas veces pecan de comodidad a la hora de contar las cosas "pequeñas" que pasan en el pueblo. Y tanto él como yo, sentimos el apoyo sobe todo de los que están lejos o muy lejos, que se encuentran conectados con su Marín del Alma gracias a nuestras iniciativas y es lo que alimenta este espíritu de servicio continuado porque en ello estamos hace muchas décadas y hasta que el cuerpo aguante.

Y concluyo para reconocer también el altruista servicio prestado por Carragal que, como él dice, “Acaba siendo una obligación lo que empezó como afición”. Y, por si acaso lo estima oportuno, mientras Carriola aguante en su cometido, Ángel tiene la puerta abierta para esos días en que entra el “mono”. Estaremos muy complacidos de contar con sus “cousas” cuando lo desee.

Gracias por todo Ángel.

roslev