Carriola.09.08.26
(*) Colaboración dominical de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín coordinada por su vicepresidente José Carlos Otero López
CÓMO PASAR UN BUEN VERANO EN FAMILIA
Dolores Armas
Lic. en Piscopedagogía
En ocasiones escucho a familias lamentarse por la llegada del verano. Se sienten ya cansadas antes de que lleguen las vacaciones, sólo pensando en el tiempo que tendrán que pasar a diario con los hijos. Esta queja se magnifica más en aquellos cuyos hijos son inquietos o muy activos, ya que a estos los cambios de rutinas les producen mayor inquietud durante una buena temporada, lo que genera frecuentes conflictos familiares. Para poder atenuar esta situación y hacerla más llevadera podemos poner en marcha unas sencillas estrategias.
Un paso intermedio
En algunos casos conviene que al comenzar las vacaciones busquemos actividades que substituyan al colegio. Hoy en día el trabajo de los padres impide estar con ellos todo el verano, por lo que algún campamento vendrá bien. Realizarán actividades más lúdicas, distendidas y sin exigencias intelectuales. El juego y la actividad física al aire libre compartida con otros niños beneficiará, sin duda, su salud y su crecimiento. También le ayudará a desarrollar su imaginación, sus habilidades sociales, así como su capacidad para resolver problemas.
Horarios y rutinas
Es bien cierto que se acabó el colegio y con él la inflexibilidad de los horarios, pero debemos procurar no hacer un cambio radical. De máximo control horario durante el curso a total descontrol horario. A los niños les favorece seguir con unas rutinas y horarios. Se pueden levantar y acostarse más tarde, pero debemos organizar de algún modo su actividad diaria. Todo lo que relajemos en estas fechas será más difícil de retomar al comenzar el curso. Debemos estar atentos a los momentos del día que utilizan los videojuegos y la televisión. En algunos casos conviene seguir con algunas actividades que han realizado a lo largo del año ya que la falta de presión escolar favorecerá un mejor desarrollo de otras habilidades.
Las tareas de casa
Al comenzar las vacaciones, y en función de la edad de los hijos, se puede acordar con ellos que cada uno asuma unas tareas determinadas que contribuyan a la buena marcha diaria de la casa. Unas tareas serán en beneficio exclusivo de ellos (hacer la cama, arreglar su habitación, preparar la mochila, poner a secar el bañador y la toalla, prepararse la merienda,…) y otros irán en beneficio de toda la familia (limpiar alguna estancia común, poner la lavadora, tender y recoger la ropa, comprar el pan, poner y recoger la mesa, ….). Es bueno recogerlo en un cuadro o panel que esté a la vista de todos, con los días y momentos en los que se realizará.
Tiempo de ocio en familia
Se debe evitar en la medida de lo posible que el tiempo de ocio en el que coinciden todos los miembros de la familia se consuma dentro de casa. Mejor tener un plan para todos esos días. Según la edad de los hijos buscaremos aquello que les divierta y permita a su vez a los padres a estar cómodos y a gusto. No es necesario un gran viaje, ni un gran hotel, ni una fantástica comida. A los niños los hace sentirse muy bien el compartir con sus padres actividades lúdicas. Pasar el día en la playa o en el río, ir a un parque o zona infantil, quedar con familiares o con amigos del colegio, visitar lugares desconocidos próximos al lugar de residencia será suficiente para verlos disfrutar felices.
Tareas escolares
Puede ser que el centro escolar les haya sugerido alguna tarea estival y deberán realizarla. Para ello conviene establecer un horario fijo a diario, así sabrán en que momento han de abordar esa actividad sin necesidad de que los padres se lo recuerden continuamente. Tampoco conviene que lo dejen todo para los últimos días del verano y hacerlo todo apresuradamente. El fin de esa tarea no es nunca entregarla al profesor, sino realizarla a diario para reforzar algunos conceptos aprendidos. También conviene aprovechar el verano para leer, para despertar el gusto por la lectura. Buscar momentos para charlar sobre lo leído, no para verificar, sino para compartir la emoción de lo leído, la intriga del qué pasará.
Por última tener paciencia y tranquilidad, los niños tienen mucha energía y muchas ganas de hacer cosas, y nosotros necesitamos el verano para descansar. Estos intereses en momentos se encuentran, pero evitemos enfadarnos y disfrutar nuevamente de la familia.