Carriola.11.10.26
(*) Colaboración dominical de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín coordinada por su vicepresidente José Carlos Otero López
INTELIGENCIA NATURALISTA

Dolores Armas
Lic. en Psicopedagogía
El origen de la inteligencia naturalista se remonta a las necesidades de los primeros seres humanos, cuyas posibilidades de supervivencia dependían de sus capacidades para obtener fuentes de alimento, para reconocer y fabricar útiles y herramientas y para adaptarse a las condiciones climáticas. Sin embargo, en el mundo actual, en el que gran parte de la población vive en espacios muy transformados por las actividades humanas y alejados de los entornos naturales, se entiende por inteligencia naturalista el interés por el mundo y los fenómenos naturales y las capacidades para reconocer la flora y la fauna, para establecer distinciones y clasificaciones en el mundo natural y para utilizar de forma productiva habilidades relacionadas con las ciencias naturales. Y junto a ellos, todas las personas con conocimientos del mundo natural, como los granjeros, agricultores, jardineros, cocineros, químicos, botánicos, biólogos, veterinarios, arqueólogos o geógrafos. Una persona con una inteligencia naturalista bien desarrollada posee alguna de las siguientes competencias relacionadas con el conocimiento y la interacción con el mundo físico: preocuparse por entender el funcionamiento de las cosas, las causas y mecanismos de los fenómenos naturales y los procesos de cambio y evolución de los sistemas naturales y humanos; observar e interactuar con objetos, animales y plantas; clasificar, organizar y establecer patrones y relaciones entre miembros de una o varias especies y entre diferentes tipos de objetos; y mostrar interés por la diversidad y características de los espacios naturales y humanos así como por las conexiones que se establecen entre ellos.
¿Cómo se manifiesta en los niños?
Se presenta en los niños observadores, que exploran el entorno a través de los sentidos y a los que les gusta explorar ambientes nuevos. Son especialmente hábiles para identificar los miembros de un grupo o especie y percibir las relaciones que existen entre varias especies. Se interesan por los procesos de crecimiento y transformación de los seres vivos y se divierten identificando, clasificando y memorizando series de patrones y objetos. Son niños que siempre están preguntándose sobre el por qué de las cosas, elaborando hipótesis sobre respuestas a esas preguntas y experimentando para comprobarlas. Destacan por el respeto al medioambiente y por su amor a la naturaleza y a los seres vivos, aprovechando cualquier oportunidad para interactuar o hacerse cargo de animales o plantas. Tienen alguna afición relacionada con la naturaleza, como por ejemplo la colección de insectos, la observación de aves o los libros sobre dinosaurios.
Cómo estimularla
Desde los primeros años de vida, los niños muestran una gran curiosidad por conocer e interactuar con el mundo que les rodea. Es importante, por tanto, mantener vivo ese afán por observar, explorar y entender el mundo natural.
Materias como Ciencias Naturales, Biología, Geología, Física, Química o Geografía enriquecen el pensamiento naturalista, pero dado que el desarrollo de la inteligencia naturalista se fundamenta en el conocimiento general del mundo, su estímulo se puede potenciar tanto en el aula como en el entorno familiar. Son muchos los juegos y actividades que fomentan la curiosidad infantil sobre el mundo natural y que los centros escolares plantean habitualmente. Las familias, también, pueden contribuir a su desarrollo, las opciones se multiplican: visitas a museos, acuarios, jardines botánicos, parques, reservas naturales, organizaciones ecologistas o universidades; trabajos de campo en los que se confeccionen cuadernos de registro y dibujo en base a sus observaciones y percepciones; y excursiones, paseos y campamentos en entornos naturales, que incluyan todo tipo de actividades; y sobretodo compartir con gusto cualquier actividad en el ámbito natural. Es por ello que un paseo en bicicleta, una tormenta o un viaje en coche pueden convertirse en ocasiones perfectas para explorar e investigar la naturaleza. Pero junto a él, las TIC se presentan como un recurso alternativo muy atractivo que nos ofrece la posibilidad de conocer, entender e interactuar virtualmente con el mundo natural: herramientas como Google Earth; planetarios virtuales; enciclopedias, vídeos, documentales y artículos online; o páginas web con información relacionada con el medio físico, la naturaleza o las ciencias, como la de National Geographic o la NASA.