Carriola.Redacción.30.10.26
Ahora, en estos tiempos modernos, las estaciones de servicio son un paraíso. Las hay con cafetería, con restaurante, con tiendas y con hospedería y, entre todo lo que tienen, están los modernos surtidores, muchos de ellos de autoservicio donde uno hace de gasolinero con mangnera y después va a pagar adentro donde ya saben lo que hay que cobrar que, dicho sea de paso, ahora anda por los cien euros el depósito, o sea, traduciendo a los tiempos de esta imagen, unas 16.600 de aquellas encantadoras pesetiñas.
Y ayer llegó a Carriola esa imagen con sabor antiguo. Ahí está el surtidor de la que conocíamos como “La Gasolinera”, allá por loas años cincuenta en que, coches y motos había pocos, pero ya tenían que sustirse del combustible en ese punto. Estaba cercano a la Plaza de Abastos y sus propietarios tenían un comercio que hacia esquina entre “Secundino Lorenzo” (prolongación) y “Ejército y Marina”. Allí se arrimaba el coche y el gasolinero le daba a una palanca de derecha a izquierda y viceversa. La gasolina se podía ver en unos cilindros transparentes y, cuando el nivel llegaba a la medida solicitada, el gasolinero abría la salida del combuistible hacia el depósito del coche. Todo un nostálgico espectáculo.
Y aquí vemos a “Mingos”, el hijo menor de la familia, hecho un chaval, dispuesto a darle a la palanca.¡Que tiempos!.