Carriola.J.S.P.. 22.07.25
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¡Hasta siempre Comandante!
La Escuela Naval Militar acogerá hoy el acto de entrega del mando en su dirección que pasará de manos de Pedro Cardona Suanzes a Tomás Clavijo Rey, y se irá para Madrid, como casi siempre sucede con los que cumplen su periplo en este puesto para ocupar otra responsabilidad, no sé si mayor, pero sí distinta.
Pedro Cardona deja en Marín un imborrable recuerdo de buen hacer militar y de ejemplar ciudadano civil porque, durante los cuatro años en que ha desempeñado su labor en la Escuela, ha sido un marinense más, alternando o compaginando la responsabilidad castrense, que ha sido mucha, con la cordialidad vecinal tal como quedó patente no hace mucho en el acto de despedida que le dedicaron los colectivos sociales marinenses en el propio Concello.
Antes de acabar el mes se cumplirán sesenta años desde que un servidor empezó a hacer tarea de periodismo local, por entonces en el Faro de Vigo, y en tan amplio espacio de tiempo hasta hoy, he visto la llegada y la partida de directores de la Escuela. Los tiempos han cambiado y, las personas, también. Recuerdo la sensación que en aquellos tiempos, con mis diecisiete años recién cumplidos, veía a los directores de la Escuela Naval como señores muy mayores y, algunos, muy “estirados”, Eran otros tiempos y había otras políticas en este país. Y los años fueron pasando en una curva de sensaciones hasta este momento en que veo a los directores que van y vienen casi como jóvenes militares muy alejados de aquella percepción.
A eso contribuyó y mucho el modo de ser y de hacer de algunos responsables de la Academia que, durante mucho tiempo tuvieron una errónea visión de la conveniente relación entre Escuela y Pueblo civil, levantando una barrera casi impenetrable que ayudó a crear una especie de antipatía nada conveniente para dos estamentos que comparten “pueblo” y relación social. Acaso eran los momentos políticos y sus reminiscencias los que aconsejaban ese comportamiento, seguramente hasta involuntario.
Las cosas fueron cambiando desde hace unos cuantos “directores” a esa parte y la relación ha mejorado ostensiblemente a por fortuna.
Y Cardona Suanzes ha sido el paradigma de ese entendimiento siguiendo la senda que le marcaron, acaso involuntariamente, sus antecesores. Sin perder ni un ápice de su responsabilidad militar y docente en la Academia de la Armada, ha sabido ser un marinense más al que hemos visto con su esposa y con sus hijos disfrutar del exterior del centro castrense, siempre amable y dispuesto a la cordialidad, algo que hemos de agradecerle en este momento de su despedida.
Nunca se va a olvidar de Marín, porque eso le ocurre a todos los que estuvieron en su puesto los últimos cuatro años, entre otras cosas porque en ese cuarto curso de añadido a su responsabilidad ha tenido el honor de dirigir la preparación de la futura Reina de España, algo que no se repetirá en muchísimo tiempo y que, por fuerza, habrá determinado carácter en su carrera.
Hoy Cardona Suanzes “Perico”, para popular referencia, deja la Escuela Naval en manos de otro compañero y estoy seguro de que con un sentimiento agridulce porque, si por un lado, ocupará un importante cargo en Madrid, por otro, dejar la Escuela, dejar MarÍn, duele y mucho. Claro que los buenos están llamados a subir de nivel en lo suyo y a mi no me queda duda de que Pedro Cardona lucirá muy pronto en la bocamanga de su uniforme el galón de su merecido ascenso con el que estoy seguro que le veremos por aquí de nuevo con algún motivo oficial aunque también de paisano para disfrutar de este pueblo que le ve marchar con nostalgia.
Buen viaje y buena guardia Comandante! Y, en lo que al plano personal atañe, muchas gracias por su siempre abierta disposición con quien te pidió algún tipo de colaboración.