Carriola.Redacción 11.08.25
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La queja de hoy viene de una amable seguidor de Carriola que vivió un buen susto hace unos días en la calle Méndez Núñez cuando un hierro volador estuvo a punto de mandarla al otro barrio. No le falta razón para quejarse
Hace unos días, la pasada semana, al pasar por las cercanías de un andamio de obra en la calle Méndez Núñez, cayó desde lo más alto un tubo de hierro con los que forman esas estructuras que no me abrió la cabeza por 20 centímetros de distancia. Por supuesto que los que estaban montando el entramado se retiraron hacia atrás para que no los viéramos y que la gente dejara de gritarles. Media hora después bajó un obrero y colocó dos conos con cinta de señalización en el suelo que hasta impedía la entrada a la administración de loterías y a la cafetería Royalty, así como la salida del garaje del lado contrario de la calle. Yo pasé por la Policía Local a denunciar y ya habían estado allí algunas otras personas que presenciaron el incidente. Posteriormente me enteré de que, hace unos días, en esa misma obra, cayeron cascotes de buen tamaño a la calle porque carecían de red que lo impidiera. Mi queja, además del susto en el cuerpo, es que no haya (al menos así parece) ningún técnico municipal que controle las medidas de seguridad que deberían implantar esta empresas para este tipo de trabajos que, como en mi caso, pueden causar mucho daño, acaso irreversible, a quienes transitan normalmente por las calles, ajenos a lo que se hace en el “cielo”.
Aquí queda la queja de hoy días después del gran susto de nuestra comunicante para que la tomen en consideración, quien corresponda. Lo que se debe hacer en estos casos.