Lapetit
The current Bet365 opening offer for new customers is market-leading bet365 mobile app You can get a free bet right now when you open an account.

CARRIOLA DE SENTIMIENTO: En el triste desenlace para Marcos

Carriola.Madres y padres de sus amigos.15.12.24.

julio@carriola.es.

LAS COSAS, A VECES, NO TERMINAN BIEN

Las cosas a veces no terminan bien…

Es tremendamente duro darte cuenta de que la mala suerte, la fatalidad, están ahí, cerquita; ¿quién diría que una tarde con amigos podría acabar tan mal?

Eso y solo eso es lo que ha sucedido, (para los/as morbosos/as).

Niños, risas, confidencias, paseos, fiesta, decisiones inesperadas aparentemente no peligrosas.

Para los/as que ya opinan y siguen opinando, para los/as que no se han equivocado en toda su vida, para los/as híper – responsables y perfectos/as… Ha sido una fatalidad del destino, un accidente, unos segundos de mala suerte, de muy mala suerte, la peor.

De las risas y los momentos de camaradería a los gritos de ayuda desesperados, del sentimiento de “este es mi verano”, al miedo y a la angustia más grande que nunca te hubieras imaginado; todo cambió en pocos minutos, todo fue casi sin que se diesen cuenta.

Niños normales, familias normales, aventuras normales a esas edades…, (de nuevo a los/as que nunca han hecho ni pensado nada peligroso…, NOSOTRAS/OS SÍ, muchas cosas, de las que no estamos orgullosas/os, por supuesto, pero que nos hacen eso, personas NORMALES, que se han equivocado, y que han tenido suerte…).

Solo una cosa más, y lo escribimos llenas/os de dolor, rabia e impotencia; ojalá pudiéramos dar para atrás en el tiempo, ojalá nada de esto hubiera sucedido, ojalá todo hubiera terminado bien, ojalá no hubiéramos visto y vivido tanto, tanto dolor.

Y GRACIAS, millones de gracias a esos padres abatidos, hundidos, agotados, a ratos esperanzados, ahora deshechos… Gracias por abrazar a nuestros hijos, a nosotras/os, por querernos, por animarnos, por decir una y mil veces uno a uno a nuestros hijos, ¡sí, habéis leído bien, uno a uno!:

“Ha sido un accidente, no es culpa de nadie. Gracias por ser los amigos de nuestro hijo, los mejores amigos”.

Eso, sí, eso es lo que les han dicho, con amor, mucho, mucho amor, amor infinito e incondicional.

No hay consuelo, no hay manera de entender esta fatalidad del destino, esta injusticia. No hay

nada, nada que decir, nada que sentir más que un inmenso, desgarrador y crudo dolor.

Pedimos respeto, primero a la familia, por supuesto, hay que acompañar y abrazar, solo eso, ojalá pudiésemos hacer más. Y respecto a nuestros hijos y a sus amigos, seamos sensatos/as. Pensar que a mí algo así nunca me hubiese ocurrido es pensar demasiado… Ser quien de juzgar y culpar es no tener ni un ápice de calidad humana, ni una pizca de empatía, ni un poquito de sentido común.

Dejemos de opinar, de hablar por hablar, sintamos, reflexionemos, comprendamos, …seamos más humanos.

roslev