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CARRIOLA DE OPINIÓN: Recordando mi paso por “EAJ40 Radio Pontevedra”

Carriola.13.02.26.

julio@carriola.es.

PINCELADAS DE RECUERDO EN EL DÍA DE LA RADIO

 

Julio Santos Pena

Ayer, mientras conducía mi coche me encontré de pronto con la voz inconfundible de Meli Fandiño, ocasionalmente en el programa “La Opinión”, y me enteré de que hoy es el “Día de La Radio” con lo que se evocaron mis recuerdos y mis sentimientos.

Era yo un niño, allá por los primeros años del 50 del siglo pasado y mi padre llegó a casa con una novedad, una radio, un aparato voluminoso con mandos de ruedecillas y una aguja que iba de izquierda a derecha y viceversa, buscando sintonizar sonidos que eran cosa imposible porque solo se escuchaba algo así como un agudo “¡¡¡chiizzjzzchii!!!, ensordecedor que lo llenó de zozobra porque había puesto todas sus expectativas en aquel aparato comprado a José Hermida, en Pontevedra, con la mayor de las ilusiones. Y ante esa imposibilidad de escuchar nada, el propio Hermida, Don José,  viajó a Marín e instaló en casa un serpentín de alambre de varios metros que fijó en el techo, uniendo un cablecillo al aparato, y aquello ya fue otra cosa porque podíamos escuchar las programaciones de “EAJ40, Radio Pontevedra” con claridad; los partes de noticias a las dos y media y a las diez de la noche que daba el régimen para todo el mundo; Los discos dedicados a quien cumplía años o hacía la primera comunión y, ¡ay qué domingos!, el Carrusel Deportivo que reunía en la pequeña sala de estar de mi casa a varios aficionados con el café sobre la mesa, los pitilLos a todo fume y la quiniela en la mano para ir tachando los fallos que convertían al boleto de 14 en un gurruño de papel que iba a parar al fuego de la cocina de hierro.

Y pasaron los años. Tengo en mi recuerdo programas nocturnos especialmente inolvidables como “Pepe Iglesias El Zorro” y “Ustedes son Formidables”,  por ejemplo, y aquellas novelas de la tarde que hacían llorar a muchas y muchos porque, “Ama Rosa” sabía que era su hijo pero el niño no sabía que era su madre y aquello era el drama de todas las tardes a la espera de una solución emocionante que, aunque tardara, siempre llegaba.

Y siguieron pasando los años y, ya joven, tuve la dicha de participar en un programa que el popular locutor Ricardo Barajas dirigía, precisamente a la juventud: el “Club Juvenil” en el que escribíamos cartas que Barajas o María Elena Alonso, que empezaba su carrera de locutora, leían y comentaban. Mi pseudónimo era “Johny” y mi pasión era participar en el programa cuantas más veces mejor. Hicimos muchos amigos a raíz de aquella experiencia y llegamos a formar una club de juventud incluso con sede en un local de Cobián Rofiñac cuyo primer presidente fue Argibay, club que, en algún momento, dado el régimen político que vivíamos, estuvo vigilado por la policía por aquello de que las reuniones, y entre jóvenes peor, no eran lo más convenientes para el momento. Hasta creo que esa fue la causa del fin del “Club Juvenil” en la radio.

Y los años siguieron pasando y ya, bien adulto, estaba yo inmerso en el mundo de la información local al que dediqué más de cincuenta años de mi vida. Recorrí como informador (corresponsal de Marín) casi todos los medios: Diario de Pontevedra, El Ideal Gallego, La Voz de Galicia, Galivisión, Radio Galega, Agencia EFE y, principalmente, el Faro de Vigo, en distintas etapas.

A mediados de los años 80 recibí la llamada de Javier Sánchez de Dios, desde Radio Pontevedra, para proponerme como corresponsal también de Marin para ese medio en el que había que añadir la palabra hablada ante teléfonos y micrófonos que a veces imponían bastante. Y acepté con gran ilusión, haciendo equipo desde Marín con los compañeros de informativos que dirigía Eugenio Giráldez.  

Casi quince años fui el encargado de transmitir las noticias de Marín por las ondas Hercianas y participar en programas de la “EAJ40 Radio Pontevedra” como en las tertulias, “La Opinión”, los deportes y momentos muy especiales, socialmente hablando, como jornadas electorales, manifestaciones, accidentes, naufragios, plenos conflictivos y un sin fin de acontecimientos desde donde había que entrar en aquel minuto comprimido para dar en cada caso razón de lo que estaba ocurriendo. Incluso llegamos a tener programa propio, los miércoles por la tarde, el “SER Marín” que compartía en el estudio con Carmen Abal, y viendo en la “pecera” a la incombustible Meli Fandiño, frecuentemente

Hoy los reporteros de la radio llevan el teléfono móvil o algún artilugio de bolsillo parecido, con el que entrar directamente a la radio pero, hace cuarenta años, cuando tenías que hacerlo, había que ir antes a la emisora y, el eterno técnico Manolo, te armaba como a un  extraterrestre con auriculares, micrófonos, pilas (enormes cacharros) por si quedabas en medio sin energía y buenos deseos para que todo saliera bien. Y salía.

Hoy, Día de la Radio, se me agolpan los recuerdos de tantas jornadas de tensión informativa con las que podría escribir un libro. Fueron muchos años de entrar a las ocho y media de la mañana, a las dos del mediodía o a las ocho de la tarde para contar lo que por aquí pasaba y la radio me dio una popularidad insospechada porque, allí a donde iba y decía mi nombre, casi siempre me decían aquello de ¡Ah, es usted de Radio Pontevedra!; o incluso hubo algún caso de ser reconocido por la voz tiempo después.

Y siguen pasando los años y, a pesar de los que me cuelgan, no dejo esta función de informar en esta Carriola especialmente a quienes están lejos, muchos de los cuales me hacen llegar su reconocimiento, lo que me llena de satisfacción. Pero nunca olvidaré la etapa de la radio, de la radio en la “EAJ40 Radio Pontevedra”, aquellos años de alta tensión personal y social de transformación de este país. Y tampoco olvidaré a quienes pusieron su confianza en mí y compartieron, conmigo la labor realizada desde mi querido Marín.

 Feliz Día de la Radio para tod@s ell@s..

roslev