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Las cabinas telefónicas desaparecerán de Marín antes de que finalice 2022

Carriola. Redacción. 11.10.22

En Marín no existe ninguna iniciativa, que sea conocida, para la reconversión de las cabinas en puntos de servicio

Hace mucho tiempo que ver a alguien realizando una llamada desde una cabina telefónica es una escena que no se repite en las cales de prácticamente ninguna ciudad de España. La mayoría de ellas están incluso inutilizadas por falta de mantenimiento ante el anuncio desde el pasado año de su desaparición definitiva. Sin embargo, a pesar de su desuso, los postes de estos teléfonos públicos han resistido el paso del tiempo y actualmente permanecen como un recordatorio de lo que en su día fueron: un servicio para llamar donde era necesario llevar algunas monedas en el bolsillo. Ahora, tras el proyecto de la nueva Ley General de Telecomunicaciones (LGT), aprobado por el consejo de ministros del Gobierno español, los teléfonos de uso público que aún resisten desaparecerán, junto con las guías telefónicas, de las calles españolas antes de que concluya 2022, y con ello, casi un siglo de historia, en concreto 94 años.

El declive de estas 'reliquias' es tan elevado que, en los últimos tiempos, solo se llegó a contabilizar una llamada a la semana, más de la mitad de la media que se registró hace dos años, según datos de Telefónica que era la compañía que se encargaba de sus costes y mantenimiento hasta ahora (sufragada en parte por el Gobierno). Es decir, de 0,37 llamadas al día se pasó a 0,17, un dato que refleja la nula participación de la gente en estos objetos considerados propios ya de un museo.

La aparición del teléfono móvil ha sido el motivo principal de la desaparición progresiva de estas cabinas, ya que menos del 20% de la población ha usado alguna vez una de estas, y prácticamente ningún usuario de entre menores de 30 años ha tenido contacto con ninguna de ellas, a pesar del interés de los gobiernos en aumentar su esperanza de vida. En 2019 el Ejecutivo central decidió prorrogar su inclusión en el servicio universal de telecomunicaciones, pero 2022 será su último año de existencia, ya que presumiblemente no habrá ninguna compañía telefónica que quiera ocuparse de ellas.

Las cabinas pueden llegar a ser sinónimo de cultura. Es más, ahora mismo, es probable que muchos niños de corta edad no sepan exactamente qué es y para qué sirve una cabina. La llamada generación Z, la que nunca ha pronunciado "a las 17.00 en el parque", y a esa hora es a la que había que estar, ha utilizado un servicio que en su momento había que esperar pequeñas colas para poder comunicarte con otras personas.

 

A día de hoy, la Ley de Telecomunicaciones mantiene la obligación de que exista un teléfono público de pago en las localidades superiores a los 1.000 habitantes. Y en los que tengan menos de esta cifra, debe haber una cabina si así lo requiere el servicio público. Sin embargo, a partir de finales de 2022, la ley eliminará esta obligación, lo que supondrá en la práctica la desaparición del servicio del teléfono público de este servicio público este año.

Una segunda vida para las cabinas

Ante su inminente desaparición, ha habido algunos intentos en diferentes localidades españolas de reconvertir estas cabinas telefónicas en espacios con diferentes utilidades que justificasen su existencia en la actualidad. Por ejemplo, en algunas localidades grandes se aprobó una moción en pleno de convertirlas en pequeñas bibliotecas de carácter popular y/o puntos de wifi gratuito.

Que sepamos, no hay ninguna iniciativa en Marín que busque reconvertir las cabinas telefónicas que quedan en este tipo de puntos de servicio ante la inminente retirada de las mismas antes de que acabe el año. Sería, quizás una buena ocasión u oportunidad destinar estos "armarios" metálicos que acabarán en el chatarrero si nadie lo remedia para hacerlos puntos de información turística o similar, pero está en las manos del Concello, igual que en los ayuntamientos de toda España, la decisión sobre estos pequeños espacios con mucha historia.

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