Carriola.Redacción.13.04.23
Volvemos a echar mano del libro de Laureano Mayán “Marinenses de Ayer y Hoy” detenièndonos en las páginas en las que hace referencia a un personaje muy popular en Marín, magnífico deportista y gran trabajador fallecido en el mes de mayo de 1991.
Manuel García Fernández , era su identidad completa pero todos le conocíamos por “Cholín”, hijo de un conocido matrimonio que regentaba la “Pensión Lola”, que entones estaba ubicada en la última planta del edificio de Efectos Navales de la Plaza de España, ya desaparecido. Nació en 1940 y dos años después perdió a su padre, Andrés García, náufrago de un pesquero marinense del que era patrón.
Aprendió sus primeras letras en el colegio de Las Monjas para pasar a Los Paúles donde ya se reivindicó como un buen y ordenado matemático lo que le valió para formarse y trabajar durante su vida como contable en diversos niveles.

Cholín luce dorsal 27 tras una prueba deportiva
A los quince años, en aquellos tiempos que todo era necesario en las casas, Cholín se empleó en “Talleres Raúl Santiago” como aprendiz de mecánico donde estuvo cuatro años para volver a su verdadera vocación que era la de ser administrativo. La Mili le llevó a Ferrol y le devolvió a Marín, destinado en la Escuela Naval donde forjó su futuro en el destino como administrativo, para quedar empleado en el centro castrense una vez “cumplido”, pero con unas condiciones económicas mejorables que le llevaron a emplearse en una famosa ferretería de Pontevedra donde le prometieron lo que no le dieron por lo que, al cabo de un año, volvió a reingresar en la Escuela donde le recibieron con los brazos abiertos conocedores de su valía para la oficina. Veintisiete años seguidos estuvo Cholín en la Escuela Naval donde no llegó a jubilarse porque falleció de forma repentina poco antes de que le tocase hacerlo.
Apasionado del deporte
En su juventud, “Cholín” fue un apasionado de la actividad deportiva. Pescador, atleta, jugador de balonmano y de fútbol fueron sus practicas habituales destacando, precisamente en el balonmano como jugador del Teucro, de Pontevedra, ya que en Marín no había mucha actividad en esta especialidad deportiva. En el fútbol acabó siendo uno de los jugadores importantes del mítico “Botón de Ancla” que entrenaba el no menos mítico “Chagas” siendo uno de los jugadores más destacados del equipo.
Fue uno de los promotores del Club de Baloncesto A Laxe y dinámico miembros de la Asociación de Padres de alumnos del Sequelo.
Su familia, lo primero
Asegura Mayán Taboada que Cholín, casado con Ana y con dos hijos varones, tenía a su familia como norte de su vida. La mayor ilusión, como la de muchas personas de entonces, era poder comprar una vivienda y eso le llevó a trabajar denodadamente llevando la administración de establecimientos comerciales, y comunidades de vecinos, tanto en Marín como en Pontevedra, con lo que consiguió el sueño de su vida del que solo pudo disfrutar siete años debido a su repentino fallecimiento.
Un trágico fallecimiento
Nuestro hoy recordado Manuel García, sufrió ya en la segunda etapa de su vida de un sobrepeso, seguramente como “rebote” de su actividad deportiva, por lo que tuvo que someterse a un tratamiento drástico limitando su alimentación dejando el tabaco y cuidándose en lo posible y, cuando mejor se estaba encontrando, le surgió el infarto que acabó con su vida.
Se dio la circunstancia de que, después de haber estado pagando un seguro de vida como prevención para su familia, cuando por fin adquirió el piso que consideró una garantía por su valor, decidió darse de baja de la póliza precisamente tres días antes de su fallecimiento

Condecorado por la Armada reconociendo sus servicios
“Cholín” dejó un magnífico recuerdo al paso de su vida en Marín y consiguió el reconocimiento de las empresas con las que colaboró, las instituciones deportivas y, sobre todo de la Escuela Naval Militar, donde fue condecorado con la Cruz del Mérito Naval, por sus excelentes servicios en favor de la Armada.
Otro personaje que Lano Mayán no deja morir del todo al incluirlo con acierto, en uno de sus libros recopilatorios de personalidades locales de lo que nos aprovechamos en Carriola para devolverlo al recuerdo de los marinenses.