Carriola.J.S.P..13.10.24.

Pocas veces se llena la alameda convertida en un gran auditorio al aire libre de la manera que ayer ocurrió con cientos de personas que acudieron para saber qué era eso de la música fusión que se anunciaba. Pocas veces un concierto o festival mantiene durante más de dos horas al público, sentado o de pie, sin moverse del recinto
Y es que, cuando lo que se ve es calidad, ni cansa ni es suficiente, y así ocurrió porque quienes estaban en el macropalco montado con la excelencia técnica y plástica de Dibay Eventos, dieron un auténtico recital de música y de novedad con eso que se anunció como “Pop-Rock-Symphony Fusión” que encandiló a los asistentes que premiaron cada una de las piezas interpretadas con cálidos y continuos aplausos.

La Banda de Música de Marín y el cuarteto pop-rock incrustado en ella en tan novedoso como experimental modo de hacer un concierto, asombraron a los asistentes porque supieron gustar al público que acabó entregado reconociendo la calidad del espectáculo ofrecido.
En la era de las grandes orquestas, las medianas orquestas y las “pobres” orquestas que, algunas de las cuales atronan con sus electrónicos volúmenes insufribles para muchas personas, aunque también hay que reconocer que tienen muchos seguidores que se entusiasman con su modo de hacer, surge esta novedad musical de una banda muy capaz de tocar el “Paquito Chocolatero” o el pasodoble de “España Cañí” con el arte común de sus músicos que ayer demostraron que las denominadas bandas, verdaderas escuelas de músicos, bien trabajadas, mejor dirigidas y enormemente ilusionadas, son capaces de ofrecer un concierto como el de ayer, con todo tipo de música de canciones inolvidables y, en este caso, con la prodigiosa voz de

Lucía que fue capaz de cantar todas y cada una de las piezas durante casi dos horas sin dejar sus cuerdas vocales hechas unos zorros.
No cabe duda de que esta nueva modalidad ayer estrenada en Marín tiene un gran futuro y estoy muy seguro de que este concierto con las variaciones que le vayan haciendo con el paso del tiempo, triunfará en todas partes y se repetirá, allí donde vayan, el asombro que ayer mostró el público en Marín que les obligó a prolongar con varios “regalitos” al final el programa preparado incluso rematando con el “Marín del Alma” que viene a ser ya un poco el himno no oficial pero sí sentimental de nuestro municipio.
Pues a la hora de felicitar deberíamos hacerlo uno por uno a todos los componentes de la banda de música conscientes que somos del esfuerzo que han tenido que hacer para llegar a tan espectacular calidad interpretativa; al los componentes de la “zona rock” que aportaron ese complemento de modernidad del que las bandas de música carecen desde siempre y, de forma especial, a Lucía por su aportación vocal al acto en perfecta connivencia con el grupo y con el director de la banda, maestro

Eduardo González al que ayer se le veía feliz por el resultado final tras los duros ensayos y preparación de semejante espectáculo.
Hemos de hacer justa referencia, y así lo hizo también el maestro director de la banda, al mérito del Concello que, gracias a su apoyo, se pudo hacer realidad este evento todo cultura y arte.
Habló la música de nuestra Banda y se abre para ella un horizonte insospechado. En hora buena a todos..