Carriola. Redacción.02.12.25.
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Un nutrido grupo de personas acudieron a la invitación de la Asociación para la Memoria Histórica de Marín que un año más rindió homenaje de recuerdo a los marinenses que, junto al entonces alcalde Blanco Solla, fueron fusilados en Pontevedra en la noche del 31 de diciembre del año 1936.

Los nombres de Albino Agraso Santamaría, Antonio Blanco Solla, Amando Iglesias Pérez, Demetrio Lorenzo Ordóñez, Santiago Ramos Ramos, Bernardino de la Torre Fernández, resonaron de nuevo en el paseo marítimo donde se encuentra el sencillo monolito en su recuerdo en un acto en el que intervino el escritor e investigador Xosé Álvarez Castro junto con la presidenta del colectivo marinense Queta Molas y la niña Uxía Lubián Pardellas que hizo lectura de un texto relacionado con el contenido que este año se dio a la jornada.
Intervenciones

Tras la presentación del acto por Julio Pardellas, fue la propia Queta Molas la que hizo referencia a las víctimas a las que se hacía especial mención en el mismo y procedió a la carta que el alcalde Blanco Solla escribió a sus familiares, principalmente a sus hijas, desde la cárcel pocas horas antes de su fusilamiento, carta en la que se despedía de todos aconsejando a las niñas que no perdieran la calma y supieran superar el trance sobre todo apoyando a su madre. Blanco Solla indicaba también a las niñas, todavía de corta edad, que con el tiempo entenderían la situación y los motivos reales de la misma.

Posteriormente intervino en historiador Álvarez de Castro. En esta edición se ha querido ampliar el valor de la tragedia a la situación que vivieron en aquella época los maestros y profesores que se consideraban influyentes en sus alumnos contra el levantamiento y Álvarez de Castro hizo referencia a tres profesores de Pontevedra que sufrieron la persecución que les impidió realizar su tabajo e incluso padecieron persecución y desterramiento.

Finalmente en el turno de las intervenciones la niña Uxía Lubián Pardellas leyó el texto de un articulo que su abuelo, Julio Pardellas allí presente, escribió en prensa en ocasión del fallecimiento de su propio padre, docente que también fuera perseguido por su labor profesional.
Homenaje floral

El acto tuvo otro momento especialmente emotivo cuando se lanzó al agua del Paseo Marítimo y un ramo de flores, momento protagonizado por una persona, muy cercana a uno de los fusilados en aquella jornada del mismo día en el año 1936, que estaba acompañada por otros familiares en el mismo trance y, a continuación, fueron los asistentes os que colocaron ante el monolito de homenaje a los represaliados claveles rojos como símbolo de homenaje y respeto,

El acto contó con la participación de un grupo musicovocal que se unió al “Ulises Trío” para cantar unas piezas y terminó con el Himno Galego seguido por la mayoría de os asistentes.

Algunos de los asistentes en la foto final ante el monumanto