Carriola.Redacción. 08.03.25
Con gran solemnidad como es habitual, la “Cofradía penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno” celebró ayer la ceremonia eucarística que culmina el novenario que tuvo lugar y tiempo a lo largo de la pasada semana con gran asistencia de fieles
Al como estaba programado, minutos antes de las ocho de la tarde llegó al Nuevo Templo Parroquial el Arzobispo de Santiago Mons. Prieto Fernández que fue recibido por el cura párroco David Mohedano en compañía de la alcaldesa María Ramallo, diversas autoridades y miembros del cabildo de la Cofradía mientras

la Banda de Cornetas y tambores de la misma entonaba música de recibimiento al prelado.
Inmediatamente se inició la Eucaristía en cuyo transcurso el Arzobispo pronunció una

homilía poniendo el acento en el camino del Nazareno hacia la Cruz de su muerte que es, dijo, un camino de vida y esperanza para todos nosotros. Prieto Fernández dedicó palabras especialmente dirigidas a los miembros de la cofradía a los que recordó que pertenecer a un grupo como ese significa algo más que estar inscrito en una lista y es, sin embargo, un motivo de compromiso con la atención a todo lo que rodea a cada persona procurando atender a sus necesidades de todo tipo y con ello seguir la estela del Nazareno que en definitiva es la misión de la cofradía y sus componentes.

La ceremonia estuvo concelebrada por los miembros de la Unidad Pastoral de Marín que atienden a las parroquias del entorno y en su transcurso le fueron impuestas a

dos nuevos cofrades las correspondientes medallas que testimonian su pertenencia al grupo penitencial que lidera Tino Esperón.

Antes de finalizar la ceremonia, el presidente del cabildo, Tino Esperón hizo entrega de un artístico recuerdo al Arzobispo y los que con él oficiaron la Misa en jornada tan especial para la cofradía y terminada la Misa los

cofrades, autoridades y religiosos posaron para una foto de familia
DÍA DE LAS TRES GRACIAS
La tradición señala esta jornada del Nazareno como un especial día de piedad religiosa conocido por “Día de las Tres Gracias” y por ello el templo nuevo se mantuvo abierto durante todo el día y hasta las doce de la noche desfilando ante la imagen del Nazareno numerosas personas.