Lapetit
The current Bet365 opening offer for new customers is market-leading bet365 mobile app You can get a free bet right now when you open an account.

PENSANDO EN ALTO: Juventud, vivienda y ahorro

Carriola. 04.04.26.

julio@carriola.es.

La vivienda, el “papá Estado” y la generación del ahora

 

José Iglesias

Estoy aquí, sentado, escuchando un debate más, uno de esos contertulios universales. Oye, son como una llave inglesa, que se adapta a cualquier medida. Estos se adaptan a cualquier tema, imponiendo su verdad absoluta, como se acostumbra a “dialogar” en estos tiempos.

Hoy toca hablar sobre la vivienda. Jóvenes que no se emancipan, alquileres disparados, sueldos que no alcanzan. Y la solución, según algunos, es la de siempre: regular, intervenir, poner dinero público. Es decir, el dinero de todos.

Poco dicen que más del 90 % de los pisos en alquiler pertenecen a personas que lo tienen como complemento a su economía, tras años de ahorro para tenerlos. Pero es muy fácil obligar a regular lo privado.

Porque esa es la clave que muchas veces se pasa por alto:

El dinero público no es de nadie… y es de todos.

Que el acceso a la vivienda es un problema serio, es evidente. Que los precios han subido, también. Que los salarios no siempre acompañan, nadie lo discute. Pero una cosa es reconocer un problema y otra muy distinta es simplificarlo hasta hacerlo irreconocible.

Porque hay una pregunta incómoda que casi nadie quiere hacerse:

¿Qué parte de responsabilidad tiene quien sufre ese problema?

Durante años, muchos jóvenes han vivido en casa de sus padres porque no podían independizarse. Bien. Situación comprensible.

Pero durante ese tiempo, ¿se ha pensado en el futuro?

¿Se ha ahorrado?
¿Se ha renunciado a algo?
¿Se ha planificado?

O, por el contrario, se ha vivido al día, sin privarse de nada, bajo la lógica del “ya veremos”.

Porque esa palabra que hoy suena antigua —ahorro— antes no lo era.

Antes, quien podía, guardaba. Poco o mucho.
Antes, había cuentas vivienda. ¿Os acordáis de las cuentas de ahorro vivienda?
Antes, había una idea clara: si quieres algo grande, tendrás que esperar.

Seguro que recordamos esa hucha y esa libreta de ahorro que nos regaló la Caja de Ahorros, y tú, con ilusión, la llenabas. Cuando entrabas en el banco, hinchado de orgullo como un pavo, para ingresar en tu libreta esas pocas monedas…

¿Qué ha pasado?
¿Por qué eso no se fomenta ahora?

Hoy, en muchos casos, el planteamiento es otro:

Lo quiero ahora.
Lo necesito ya.
No puedo esperar.

Y si no llega… que lo solucione alguien.

Ahí es donde aparece el famoso “papá Estado”.

Ese ente abstracto que parece tener recursos infinitos y que, mágicamente, debería garantizar vivienda, bienestar y soluciones inmediatas para todos.

Pero hay una pequeña trampa en todo esto.

El Estado no es un tercero.

El Estado somos nosotros.

Y cada euro que se gasta hoy sin respaldo es deuda que alguien pagará mañana.

Normalmente, los mismos que hoy piden la solución.

No se trata de negar la realidad ni de culpar a quien tiene dificultades reales, que los hay, y muchos. A esos habrá que ayudar, como no puede ser de otra manera.

Se trata de no convertir un problema complejo en un eslogan fácil.

Porque cuando todo se reduce a “que el Estado lo arregle”, dejamos de mirar hacia dentro.

Y sin mirar hacia adentro, no hay solución duradera.

Quizá el problema de fondo no sea solo el precio de la vivienda.

Quizá sea una forma de vivir instalada en la inmediatez.

En el consumo constante.
En la falta de planificación.
En la renuncia al sacrificio.

Porque sin sacrificio, sin espera y sin esfuerzo, es muy difícil construir nada sólido.

Ni una vida.
Ni una economía.
Ni un país.

Y mientras tanto, seguimos debatiendo.

Unos pidiendo más intervención.
Otros criticándola.

Pero pocos hablando de lo esencial:

que el bienestar no se reparte, se construye.

Y que lo que no se ahorra hoy…
se paga mañana y con creces

roslev