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CARRIOLA DE OPINIÓN: A vueltas con Ceuta

CARRIOLA DE OPINIÓN: A vueltas con Ceuta8Carriola. 08.09.26

julio@carriola.es

 Odio, Xenofobia, racismo, inmigracion, invasión... o sacar los pies del tiesto

Julio Santos pena

A Manuel Pazos Lamoso, portavoz a todos los efectos del grupo y del partido socialista en Marín no le ha gustado el contenido del artículo publicado aquí el pasado día 4 con la firma de un servidor sobre la concentración en favor de Ceuta y la asistencia a la misma de vecinos de Marín convocados por el concello, como ocurrió en los cientos de pueblos y ciudades de esta España, por ahora, nuestra. Y ayer nuestros seguidores pudieron leer íntegra, la réplica del edil y alcaldable socialista y lo que ha dicho, queda dicho, faltaría más.

Y analizando las reflexiones de Pazos Lamoso también tenemos algo que decir de muchas de sus frases que, al menos yo, no he entendido muy bien porque no se sabe si sí o si no, o todo lo contrario, y vamos también a puntualizar consideraciones.

Primera: Odio, xenofobia y racismo

Estimado Manuel, los políticos de hoy se han (os habéis) aficionado a utilizar las palabras “odio”, “xenófobia” y “racismo”como si comieran castañas asadas en la alameda. Odio, lo que se dice odio es un vocablo muy fuerte para definir discrepancias o cualquier estrategia de quien sea, política o personal, y lo de xenofobia tiene la evidente consideración de que la mayor parte de la gente que la usa no ha movido un dedo nunca para evitarla, y mira que tenemos ocasión en estos momentos en que nuestras calles, sí, sí, las nuestras, están pobladas por decenas de inmigrantes de otros lugares y con otros colores que van y vienen, suben y bajan, acaso sin integrarse mucho, pero sin que nadie se lo impida de cualquier manera. Las palabras “Odio”, “xenofobia” y “racismo” deberían estar fuera del lenguaje político discrepante, porque son hasta muy peligrosas en la sociedad actual, y hasta me atrevería a decir que muchos de los que las emplean después de escucharlas machaconamente de boca de los políticos, no tienen mucha conciencia de su verdadero significado. Y, si es cierto que Pazos no ha dicho nunca que en la manifestación había personas que acudían por motivos racistas o xenófobos, no es menos cierto que aludió a que la convocatoria de la manifestación “destilaba odio y xenofobia a partes iguales” con lo que, aunque ahora explique que no era su intención, y le creo, era fácil entender que los asistentes se iban a revolcar en esa ciénega inventada seguramente para intentar desmotivar la asistencia.

Segunda: De “los de arriba” y el “tren”

La alusión hecha en mi artículo anterior a posibles órdenes de los de “arriba” para boicotear la concentración no era en absoluto gratuita. Era sabido que la cúpula del Gobierno y por ende del PSOE, había dado la orden a todos sus alcaldes que obviaran la convocatoria del dichoso “odio” y la “xenofobia”, una orden para todos los alcaldes socialistas de los pueblos que, es una evidencia, solo unos pocos tuvieron los “aquellos” de desoir. Quienes acataron la orden pues tienen que reconocer que la acataron y punto, es decir, que bajaron la testud porque muchos de ellos, aunque Pazos Lamoso dice que él no, lo hicieron para no enfadar al “jefe” más o menos inmediato porque en este momento político de España , el que se mueve más de la cuenta, lo tiene crudo para coger el metafórico “tren” del futuro inmediato en el partido, ¿O no?.

Y tercera: Ceuta, Ucrania y María Ramallo

Hacer una comparación entre lo ocurrido en Ceuta con lo que pasó en Ucrania para tratar de atacar a la alcaldesa María Ramallo que, en este conflicto, ni pincha ni corta, es casi lastimoso. Ucrania fue agredida, invadida y vilipendiada, y lo sigue siendo por otro país y sus gentes sufrieron y siguen sufriendo la invasión y la injusta muerte por la guerra de Putin y ante tamaña agresión, toda España, Marín también, se puso en marcha para ayudar a los agredidos, a quien se quedó sin nada; a quienes dejaron sin alimentos ni ropas  y a quienes quedaron sin posibilidades de vivir en su propia tierra.

En el caso de Ceuta, Pazos, la cuestión es contraria. Los invasores, que no inocentes inmigrantes, están en condiciones precarias porque han elegido eso, invadir la ciudad española ocupándolo todo, ya se ve en las imágenes diariamente quien las quiera ver, que no todos, y llevando la zozobra a sus pacíficos y socialmente solidarios habitantes.  Miles de jóvenes que tienen edad para trabajar en su país o luchar por mejorar las cosas del mismo, están ahora en España, a la fuerza, tras haber pasado la frontera amontonados ayudados y dirigidos por Marruecos sin que, la media docena de guardiaciviles y otros tantos policías que España tiene ante ella, pudieran hacer nada para evitarlo y, claro está, aún siendo los responsables de la invasión, demandan y hasta exigen alimentos, ropas,  medicamentos y atenciones que hay que darles mientras se pueda o, si es preciso, y se verá pronto, se originarán conflictos serios entre la población que está harta de la situación tras haber perdido un verano entero, y quie sabe cuanto tiempo durará la tragedia, y tener que soportar lo que están soportando con la anuencia o la inutilidad de quien tiene la responsabilidad de este país de evitar tales situaciones.

Y dicho todo esto solo me queda añadir que hay que distinguir con claridad palmaria entre inmigrantes, que de eso sabemos aquí y mucho, e invasores, que de eso todavía no sabemos mucho pero me temo que pronto aprenderemos porque nuestra administración, nuestro gobierno, o tiene planes oscuros, o no tiene ni pajolera idea de cómo resolver tan grave situación a menos que lo hagan como con el Sahara, “ás caladiñas” y , con perdon, a puro huevo... el huevo de Sánchez, claro.

Pues amén. Hasta aquí hemos llegado.

roslev