Carriola. Redacción.11.12.24.
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El esqueleto de la fallida obra del mercado de Cantodarea que lleva décadas siendo un verdadero adefesio urbanístico en el límite de entre Marín y Pontevedra podría tener los días contados si esta vez se consigue adjudicar su demolición a una empresa solvente que realice la obra de una vez
El Pleno de la corporación municipal en el mes de octubre aprobó la formalización de un crédito extraordinario para llevar a cabo la demolición de la estructura que se resiste al paso del tiempo como se resistió a otros concursos de adjudicación de la obra que por unos motivos o por otros, se quedó en nada incluso tras el inicio de la misma.

Manuel Santos Costa, concejal de Urbanismo, informó ayer ha quedado abierto el plazo de apertura de licitación para los trabajos de demolición de dicha estructura y el consiguiente acondicionamiento del solar sobre la que se encuentra con un montante de salida de 138.230 euros.
Santos mostró la satisfacción municipal “Por poder sacar adiante esta licitación, que se complicou moito técnicamente, primeiro pola retirada dunha liña de media tensión que lle levou meses a Fenosa e, despois, pola dificultade de xestionar a financiación, xa que tratamos de facelo a través dalgunha subvención pero non hai ningunha liña externa que financie traballos deste tipo”. El edil responsable del urbanismo también valora positivamente el poder dar un nuevo e importante paso para conseguir llevar a cabo esa demolición.
Plazo de presentación de propuestas
Las empresas que estén interesadas en entrar en la puja por la realización de esta obra deberán hacerlo a través del “Perfil do Contratante” antes del 30 de diciembre próximo, lo que posibilitará, añade el concejal de urbanismo, “Arrancar o 2025 sabendo que empresa se encargará de realizar este traballo e, polo tanto, poderemos recuperar todo este espazo para o Barrio de Cantodarea”.
La fallida plaza de abastos de Cantodarea fue una “locura” municipal hace décadas cuando se intentó dotar de este servicio al barrio de Cantodarea, seguramente sin hacer una valoración correcta de la necesidad ni de la oportunidad habida cuenta de que a muy poca distancia se encontraba ya desde tiempo atrás, la plaza de abastos de Estribela. Las posteriores dificultades y polémicas sobre la propiedad de los terrenos expropiados para la obra, entre otros motivos, acabaron con un esqueleto de hormigón que está ahora a la espera de su derribo, al parecer nada fácil, y a ver si va de esta.