Carriola.Redacción.27.08.25
julio@carriola.es
Ayer llegaron a Carriola una queja y un aviso y ambas en forma gráfica, que una imagen vale más que mil palabras.
La queja es que las papeleras del Paseo Marítimo Alcalde Blanco están que rebosan y la gente, muchas veces criticada con razón, acaba tirando de todo al suelo porque en los recipientes pensados para recoger desperdicios no cabe ni un papel más. La queja ahí queda, con todo el peso de las papeleras abarrotadas, y la solución a este problema debería ser bien fácil.
Y del aviso ya se ha hablado otras veces porque hay una

casa en plena calle Méndez Núñez que, la verdad, hace juego con el despropósito urbanístico de la explanada conocida por “Das Monxas” . Pero además de combinarse ambas cosas muy bien para dejar el paisaje lamentablemente ruinoso, se da la circunstancia de que en esta casa que lleva cerrada ya años, está a punto de desprenderse

una cornisa y a ver a quien le toca y después, quien paga un cráneo roto, o sabe Dios!.
Queja y aviso son muy pero que muy razonables.