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En el día de la jubiliación de una maestra ejemplar

Carriola.J.S.P. . 05.02.25

julio@carriola.es

Merecido descanso profesional para “Bego” casi medio siglo después

Ayer, el colegio Inmaculada de Marín celebró una emotiva jornada de despedida a una de sus profesoras más emblemáticas del último casi medio siglo. A Begoña Coma Sanmartín “Bego” para todos, le llegó la hora de la jubilación tras haber trabajado en el centro durante más de cuarenta años ininterrumpidamente, toda una vida, y un servidor puede atestiguarlo porque Begoña fue profesora de mis hijas, una de las cuales ya es abuela y con eso digo bastante.

Por experiencia sé que hoy mismo, tan solo a 24 horas de haber finalizado su periplo docente en el Inmaculada, Begoña se sentirá, por un lado, liberada pero por otro, apenada por dejar atrás toda una vida profesional en la docencia habiendo visto pasar, bien podemos hacer un cálculo, a miles de niñas primero, y de cursos mixtos después, y vivido todo el desarrollo de cambios en los modos de enseñar y educar que han sido tan frecuentes, tan drásticos y, a veces tan incomprensibles para cualquier maestro condenado hoy a estar más dedicado a papeleos e informes que a dedicarse íntegramente al aula, como debería ser, en mi opinión, que es la de un profesional que también pasó medio siglo en este mundo de la Escuela.

Begoña sentirá, sin duda, nostalgia desde el primer día, mientras sufra un tiempo de “descompresión” que no de depresión, porque la inercia es la inercia, pero en poco tiempo disfrutará con merecimiento de la desconexión de tanto esfuerzo en el colegio, esfuerzo de pura maestra que no todos suelen valorar. Al final “Bego” comprobará que el colegio no se cierra sin ella; que el sol sigue saliendo y ocultándose cada día; que en el puerto los barcos entran y salen como siempre y que, seguramente, en el ayuntmaiento andarán a la gresca, también como siempre. Es la vida que sigue y en la que nadie es imprescindible aunque esa inercia profesional le haga pensar otra cosa.

Por eso, ahora, que tras más de cuarenta años has estado frente a cientos de escolares intentando enseñarles los secretos de las matemáticas de toda la vida, aunque las pinten de colorines, es hora, Begoña, de que disfrutes tu merecido descanso y dediques todo el tiempo a tí misma y a los tuyos que también lo merecen.

En el colegio Inmaculada, tu colegio de siempre, queda el recuerdo de tu persona y de tu trayectoria ejemplar junto con nombres de otros profesionales que, como tú aportaron su esfuerzo por hacerlo grande y, quienes contamos contigo para ayudar a sacar adelante a nuestros hijos, te estaremos eternamente agradecidos. En hora buena.

roslev