Carriola. Redacción.05.02.25.
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Begoña Coma Sanmartín cerró ayer el largo ciclo profesional como profesora del colegio Inmaculada en el que, aparte de su tiempo como alumna, desempeñó su función docente durante más de cuarenta años por lo que recibió un cálido homenaje en el propio centro
Ayer fue uno de esos días inolvidables en la vida de cualquier persona para Begoña Coma Sanmartín a la que, tras 41 años de docencia ininterrumpida en el colegio Inmaculada, le llegó la hora de una merecida jubilación.
El colegio Inmaculada se llenó ayer de emoción y a ello colaboraron alumnos, profesores, exdiscípulas y, sobre todo, la propia homenajeada “Bego” que se encontró rodeada de todo el cariño de la familia de ese centro docente reconociendo así su labor de tantos años.

Tampoco faltaron algunas excompañeras del profesorado, como el caso de Mara que quiso estar a su lado en un momento tan importante como este que ella misma vivió recientemente dejando atrás una etapa similar en cuanto a tiempo y dedicación.

La ya ex-maestra del veterano centro escolar recibió la visita de un grupo de exalumnas que quisieron participarle su agradecimiento por la labor que, con ellas y con sus hijos ahora, desarrolló durante tantos años, y la emotividad creció para ella cuando la hicieron desfilar por los pasillos del colegio a cuyos márgenes se encontraban las filas de alumnos y alumnas de todas las edades que la saludaron de forma especial en esta última jornada de su labor.

Ya por la tarde, los compañeros y compañeras del claustro celebraron un acto especialmente emotivo en el que destacaron en su presencia el valor de su trabajo en el centro tras tan prolongada carrera profesional ayer culminada.