Carriola.Manuel Pazos Lamoso (*). 12.03.25
Lo que está pasando ahora con la tala de arbolado en la Avenida de Ourense es la gota que colma el vaso de la paciencia de los marinenses. Cada vez que María Ramallo reforma una calle, tanto los árboles como los marinenses nos echamos a temblar. Todo hormigón, baldosas y asfalto. La reforma de la avenida de Ourense, tanto del lado pegado a la valla del puerto como ahora del lado de los edificios, es un ejemplo de esta política absurda. Está convirtiendo esas calles en verdaderos hornos en el verano, sin un ápice de sombra y haciendo una ciudad más fea y artificial. Un sinsentido que lejos de corregirse se incrementa y que ha supuesto el enfado generalizado de los marinenses con esta última tala.
Es lamentable ver cómo se está efectuando la reforma de calles en Marín. Cada nueva obra es una oportunidad perdida para mejorar Marín y todo el mundo se da cuenta de ello.
Para María Ramallo renovar una calle es llenarla de baldosas o de hormigón. Nunca hay espacio para zonas ajardinadas y ya no digamos para arbolado que haga calles más amables, más verdes y con sombra.
La reforma llevada a cabo en la Avenida de Ourense es un fiel reflejo de este disparate sobre cómo se concibe una ciudad. En la primera obra, la que se acometió del lado de la valla de Puerto, talaron toda la galería de árboles adultos que daban sombra y verdor a la calle. Lo que era una avenida amable y bonita ha quedado en una acera de 15 metros de ancho donde las zonas verdes son testimoniales y casi sin arbolado.
Por eso ahora la gente no puede pasear por ellas en determinadas horas del día y del año porque el calor es insoportable, cosa que antes no sucedía.
Y lo mismo está sucediendo ahora con la reforma de la acera de enfrente o en Concepción Arenal, donde nuevamente consiste en colocar baldosa sin pensar en colocar un mínimo de zona verde, pequeños refugios de sobra y de arbolado que ayudan también a romper la monotonía y la dureza de la ciudad.
No solo no incrementa las zonas verdes, sino que directamente las está eliminando todas. Esta semana lo sufrimos con la tala de los cipreses próximos a la biblioteca, pero que no han sido los primeros ni serán los últimos lo que ha provocado un enorme rechazo vecinal porque el tema viene de lejos.
Y es que cada vez que María Ramallo realiza una obra en una calle, los árboles y los marinenses nos echamos a temblar.
(*) Manuel Pazos Lamoso es el portavoz del grupo municipal del PSOE