Carriola.Redacción. 01.06.25
Santiago Pazos es uno de esos funcionarios municipales “de toda la vida”, no en vano entró en el servicio del concello en el año 1982 y fue un verdadero comodín para sus superiores que lo movieron de puesto a cuál más diferente a lo largo de su vida profesional.
Pues le llegó la hora de la jubilación y su trayectoria no pasó desapercibida para los compañeros de la función pública municipal, muchos de los cuales le rindieron un homenaje por su retirada a mediodía del pasado viernes en el restaurante “Merendero 2” de la playa de Mogor donde “Santi” apreció el buen recuerdo que deja en todos ellos.

Francisco Cruceira, que fue su superior durante muchos años, a los postres del almuerzo tomó la palabra para hacer un breve recorrido por el camino profesional de “Santi” al que elogió su espíritu de servicio y aún de sacrificio y gran disposición para afrontar cualquier tarea que se le encomendase, y bien diferentes fueron sus etapas, sin que nunca pidiera ni se le diera, que esa es otra, ningún complemente de compensación económica.
Cruceira destacó que, desde el año 1982 Santiago Pazos pasó por la brigada de recogida de basuras, por la de la limpieza, fue conserje de la Plaza de Abastos, conserje de varios colegios municipales y hasta encargado provisional del Museo Torres, trabajos que siempre cumplió con eficacia y buen hacer aunque él mismo pidió a su jefe que le reclamara de nuevo para lo que fue su puesto en la brigada de limpieza en el que ahora se jubila definitivamente.
Santi recibió en el transcurso del acto varios obsequios de sus compañeros entre los que destacaremos uno especialmente artístico entregado por la artista local

“Ana Meira" que plasmó en unos tenis sendas imágenes de la Ría con Tambo al fondo, obras que Santi guardará, seguramente, con gran cariño.
Hubo momentos para la emoción en uno de los cuales el homenajeado se encontró con un
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viejo compañero de su primera etapa, conductor de camión de recogida, y en otro, hubo de escuchar las emotivas palabras de

su hermana allí presente que destacó su bondad y del que dijo que siempre lo fue, lo es y lo será, el mejor hermano del mundo.
Fotografías de familia de todo el grupo y sobre todo buen humor y compañerismo, serán recuerdos que perdurarán en el alma de “Santi” merecedor de este homenaje tras sus más de cuatro décadas como trabajador municipal.